CAPA, HIJO DE CAISSA Por
(Guillermo Cabrera Infante)
Conocí a Capablanca, porque mi madre me llevó a verlo, ella lo conocía, aún sin saber nada del ajedrez. Después de comer fuimos literalmente arrastrados mi hermano y yo, para ir a conocerlo en el Capitolio casi al anochecer. En medio de la sala del gran edifico de los Pasos perdidos, estaba Capablanca, en posición de un jugador de ajedrez que ha sufrido un jaque mate. Al acercarnos pudimos ver su rostro terriblemente pálido, con tapones de algodón en la nariz y los oídos. El inmortal Capablanca, estaba inmóvil…muerto.

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