Texto 1:
Sin Escapatoria
El “Chalaco” al volver a su casa, como nunca, tomó un camino distinto. Al avanzar, de pronto divisó ya muy cerca, a la pandilla de los “Noles” y quiso dar la media vuelta para evitarlos, pero ya era muy tarde. “A dónde vas gallina”, le gritó el líder de los “Noles” y el “Chalaco” disimulando su miedo le respondió: “Te crees muy macho en pandilla, ya te quiero ver tú y yo solos”, ante este reto, el líder del grupo no tuvo más remedio que aceptar y dijo simplemente “Ya, pero con chaveta…te espero en el malecón mañana a las 5 de la tarde”.
Texto 2:
Mi abuela y yo.
Mi abuela Juana, antes der morir, me encargó que busque a mi padre: En su lecho de muerte, apretándome la mano me dijo: “El está por el norte, en Chepén y me han dicho que es dueño de un fundo arrocero”. Al escucharla quedé muy pensativa, al saber que mi papá hace mucho tiempo que no ve a su madre y a mí ni siquiera me conoce, tomando valor pregunté a mi abuela porqué mi padre no quería vernos, entonces ella me miró fijamente, quiso decirme algo, respiró profundamente, tembló un poco y quedó muy quieta en su lecho, ya muy lejos de este mundo y sus ingratitudes.
Texto 3:
Los gustos de los olores.
Yolanda es una especialista en reconocer cuándo los chicharrones están en su punto, así como también un buen arroz con pato-y no se queda atrás- con un cabrito a la norteña tierno y jugoso. Estas gracias, hacen que Yolanda sea muy requerida en las mansiones de los grandes señores, a los que acude con mucho gusto, pero lo que Yolanda hace con amor, es cocinar en las fiestas de sus paisanos piuranos que levantan sus ramadas al frente de sus casas. Ella dice que más que la plata, le gratifica las caras de satisfacción de los robustos y amables comensales, de quienes se siente parte.




